I am proud to announce that the tour lineup now includes the incredible Robin Finck. The addition of Robin to the mix of players I’ve assembled makes this band incredibly powerful and versatile. We are deep in the rehearsal process and it feels exciting and great to be back at this. Lots of information, surprises and sweat headed your way. Stay tuned!
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| — | Hablar solos. Andrés Neuman |

Devastadora. Es el adjetivo que me vino a la mente después de terminar su lectura. La trama y la estructura de la novela son tan sencillas que es así como debemos explicarnos y entender la vida. Un padre, Mario, una madre, Elena, y un hijo de 10 años, Lito. La muerte instalada entre ellos. En un acto de amor y tristeza Mario decide regalar a Lito lo único que queda antes de morir: sus últimos días junto a su hijo en un viaje que pretende ser inolvidable. La muerte del padre vista desde tres perspectivas y aún así es la perspectiva de Elena la que se impone, pues en su desesperación busca refugio en la literatura que le hable de la muerte y de lo que queda después de ésta. Creo que al final la novela rebaza al autor y no acierta a cortarla pero así pasa con la muerte y el duelo: nadie sabe y nadie tiene autoridad para decidir cuándo ponerle fin. Lo que diga, como en el final de la novela, está de más. Hablamos solos con nuestros muertos y con nuestras pérdidas porque no podemos hacer otra cosa.
| — | John Banville. Antigua luz. |

Implacable. No gaste su dinero en terapeutas ni clonazepam, lea a John Banville. Creo que con este slogan debería entenderse lo que quiero decir. Primero lo obvio: esta es la historia de un actor en decadencia, Alexander Clave, quien recuerda a su primer amor, la señora Gray, una mujer de 35 años cuando él tenía 15 y además, esa mujer era la madre de su mejor amigo. Lo que nos salva del diván psiquiátrico: las descripciones poéticas de los encuentros amorosos y, sobre todo, el juego inconsciente que genera este enorme escritor irlandés en el lector. Para recordar a la señora Grey, Alexander recurre a lo único que queda después del amor: las instantáneas de la memoria. ¿Cómo son? ¿En realidad las imágenes que nos muestran son como en realidad las vivimos? ¿Las exquisiteces y los dulces detalles que reproducimos realmente eran acordes con la persona evocada? La novela se convierte en una terapia eficaz, el lector se encuentra repasando sus propias instantáneas, elegir la ideal, aquella que se ha fijado con la realidad del amor y lo ocurrido. El final no es intenso pero termina en el punto justo: en el presente del chico de 15 años que ha perdido a su amor. En verdad, no hay que gastar dinero en medicinas, las heridas del corazón, si llegan a sanar, lo hacen gracias a la literatura que no consuela, sino que estruja hasta que no queden más ganas de recordar.
Alessandro Baricco es de los autores que divide a la masa lectora: gusta o no. Buen contador de historias, más allá de Seda, Baricco ha esculpido su nombre con otros títulos geniales como Sin sangre, Homero Ilíada u Océano mar. La intriga y, sobre todo la venganza, son los adjetivos que mejor califican a su obra. En Mr Wyn, este gran contador de historias nos obsequia con una trama sobre la escritura, una novela sobre el tedio de escribir novelas por lo que Wyn, un escritor de renombre, decide hacer público su retiro y jugar una treta a la vida pública. Sin embargo, la escritura se vuelve una enfermedad cuya única cura es seguir fluyendo a través de la mano de Wyn, quien se da a la tarea de crear retratos en un ambiente muy particular (uno en el que me gustaría vivir). Para tal empresa, se acompaña de una joven editora acomplejada por su físico y de una anciana que no existe más en la realidad es decir, a los calificativos de intriga y venganza, podemos agregar, ahora, el de fantástico a la narrativa de Baricco.
Se lee en un par de días.
A Luis, mi mejor amigo que desconoce todo de mí.
Epistolarios, libros misteriosos y atractivos porque guardan el sentir íntimo y los pensamientos secretos de los cómplices que se comunican por medio de la (ahora casi extinta) carta. Sobre ellos, un velo de suspicacia es extendido por un tercero, un intruso, el lector, quien puede leer la correspondencia bajo la sospecha de que aquello escrito pudiera ya estar planeado de antemano, una ficción más contada entre dos. Sin embargo, ¿por qué poner en tela de juicio la seriedad de dos enormes rúbricas literarias, Coetzee y Auster? Uno más áspero y directo, el sudafricano, el otro, el eterno candidato al nobel literario, más sensible y tolerante, afecto a los recuerdos. Después de un principio lento, porque nos sentimos intrusos en la conversación, estos dos titanes construyen un universo propio mediante cartas en las que abordan prácticamente todos los temas que definen el concepto hombre: la muerte, el amor, el sexo, los viajes, la amistad, los encuentros, la crítica literaria, los deportes… Aquí y ahora infunde en el lector la sensación de pertenencia a tal grado que después de la última carta, uno desea husmear en la siguiente misiva. Imprescindible.


