LuzAzuL
¡Mosto!

¡Mosto!

Por el par de niñas con chalecos color marrón,

dicen aquí al color café,

que corren tomadas de la mano

y sueltan unas monedas al hombre del acordeón

que toca música de tarde de marzo leonesa.

¡Mosto!

Por los amantes que de noche se devoran, y los gritos de ella

se escuchan claros y fuertes hasta mi habitación.

Eso está bien. Dejémoslos ser, disfrutarse mientras pienso en migas.

¡Mosto!

Por los amantes de la banca que se besan intensamente,

¡ah!, ¡cuántas de esas parejas he encontrado!

mientras yo te pienso lejos.

Eso también es bueno. La distancia en algo incrementa el valor

y la extrañeza tan necesaria, dicen, para reforzarnos.

Aunque el encuentro contigo traiga sorpresas que yo no espere.

¡Mosto!

Por la joven que a lo lejos miraba ovejas blancas

en lugar de nubes y me acogiera como su primera ahijada

con el aroma de la paella mezclado con cerveza tostada,

unos padres generosos y un hermano deseoso

de conocer los secretos de la degustación del tequila.

¡Mosto!

Por la sobrina de tías franquistas, indignada por la suerte de Garzón

y que revienta la sidra como los leones de los carteles,

que escanció mi copa con cinco ¿seis? vinos tintos distintos

más una cerveza clara, todo en una misma noche,

e hiciera hablar al mural pintado en un bar

cuando describía el chorco de los lobos.

¡Mosto!

Por la joven que pronto tuvo que dejar ir a la abuela

y entre llantos, cañas y cortos tusara su cabello a lo churrasque

recordándonos que la casa de la abuela, vasca y todo, aún guarda

su calor en el fogón cavado en el piso.

¡Mosto!

Por los Botines de Gaudí, mis favoritos en toda la ciudad.

Por los días de hielo y las tardes al sol con jardín y estanques

de aletas color naranja y dorado negro y claro

flores de cerezo y un ganso con lenguita de fuera.

¡Mosto!

Por la sopa de ajo

chorizo jamón

queso fuerte condimentado

variado, el verbo tapear

yendo de lugar en lugar en lugar por el Húmedo

húmedos corazones escurriendo mosto tinto.

Torrijas y manzanas, azúcar morena en su piel

¡sirope! sorbos sabor crema de licor

ron con miel, vino deiamantes

garbanzos, cangrejo y huevo cocido bañado en vinagre

mientras Xavi anota el primer tanto, ¡Cazurra!

montaditos y memoriosas magdalenas,

churros ¡chocolate espeso en hielo!

¡Mosto!

Por la moda ¡Europa y su temporada de rebajas!

vestidos rebatingas botas al dos por uno, bolsos

chamarras portes elegantes, cortes de abrigo para caballero

que el abuelo siempre quiso… siempre quiso estar aquí

¡Mosto!

Por el puño de tierra que llevo para la tierra que te cubre.

Tú no viajas a España, sólo viajas en mi memora,

que te piensa siempre, nunca será de otro modo,

pero ella, la tierra del pueblo español, viajará hasta ti.

¡Mosto!

Por el siseo, empedemos por pronundiar bien

dijo el viejo de la librería a la que no regresé.

Eses entre dientes,

jotas entonadas desde la garganta honda

manoteos conversaciones salpicadas en voz alta

el español mejicano ¡qué bonito!

¡Mosto!

Por la Cibeles empapada de gris cuando llueve por la tarde

y los leones a sus pies te miran pasar entre celosos y dudosos.

¡Mosto!

Por el pueblo español

por ti

por todo lo que ya no es.

¡Mosto!

Por el regreso que tornaste cruel.

Por la sonrisa que brilla en otro corazón

las manos separadas

y todo lo que ya no será.

¡Mosto!

Por volver.

Carmen Rivero, mayo de 2012


Lecturas del otro lado del mundo

The Sense Of An Ending, la más reciente novela de Julian Barnes, ya había llamado mi atención desde finales del año pasado cuando recién se publicara y las críticas se desbordaran en elogios para tan bien lograda novela. A pesar de que la segunda parte resultaba lenta y un tanto tediosa, más bien, ahora entiendo, incomprensible el juego de suspense entre el protagonista Anthony y un amor del pasado, Veronica, la novela resulta una reflexión sobre, más que las cosas que hacemos, las cosas que decimos y deseamos para los otros en el pasado.

En efecto, The Sense Of An Ending se suma a la lista de novelas cuyo tema es la memoria y los recuerdos dolosos. Poco importa la vida estable de un honbre retirado cuando un solo hecho trae a su presente a personajes que en el pasado el mismo hombre maldijera.

La sensación de un final, no el de su vida biológica, sino el del tiempo pasado que tuvo su último esplendor en los hechos de un presente cuyo final, resumido en dos líneas, lo dejará atormentado. Así se escribe una novela.

Escuadrón Relámpago: presentación

Portada del ejemplar.

Los créditos…

Cómo contar el pasado de nuevo? Una de las enseñanzas de la relación Historia-Literatura es que para contar el pasado, nada mejor que verbalizarlo, es decir, recrear a los seres históricos en un contexto ficcional para que materialicen verbalmente el acontecimiento histórico. Cómo abarcar la temporalidad del pasado? Mediante la elipsis, según nos dice la retórica.

Cómo traer al presente el pasado? Mediante un cómic: un proyecto entre las facultades de Humanidades y Arqutectura y Diseño. Guión original de Iván Torres, ex alumno, pero que con esta sencilla publicación pone de manifiesto que el esfuerzo de los martes y jueves por las mañanas rindió sus frutos y que, después de todo, quizá la paga sea poca, pero es hermosa la enseñanza en el nivel superior.

Felicitaciones Iván, y que el proyecto tenga continuidad.

Intertextualmente hablando

Siempre escuchar a nin será placentero, aunque con un dejo de melancolía por lo que ya no será producido cuando un afortunado (para ellos) grupo de músicos eran convocados por Trent Reznor.

De entre los muchos trabajos que caracterizaron a nin, destaca también su destreza para la creación de versiones de canciones ajenas, los llamados covers. De los más aplaudidos por su auduencia se encuentran, al menos, “Dead souls”, original de Joy Division para la película The Crow, o “Burn”, para la violenta Natural Born Killers.

Pero, no basta con mencionarlos, lo importante es cómo TR logra hacer suyos esos temas, como si él los hubiera compuesto incluso en cuanto a las letras se refiere. Ese es el meollo de llevar a un universo musical propio y característico, sonidos que alguien más produjo.

En estos días he escuchado dos temas que, intertextualmente hablando, incluso llegan a decir mucho más que sus originales. Gracias a su formación clásica, TR es pianista desde la infancia, el creador y destructor de nin supo asimilar los acordes remotos de Edvard Grieg y su versión de “In The Hall Of The Mountain King”, original de 1876 ahora en el soundtrack de The Social Network, da cuenta de ello. Al contrario, mientras se esperaría un tema completamente clásico remasterizado, TR sacude el polvo del periodo romántico y lleva los sonidos de la pieza para orquesta al ambiente de los mejores temas góticos que hacen pensar en los intros de algunos temas de Lacrimosa…

La combinación nin-u2 o u2-nin siempre me resultó seductora aunque pensaba que sería difícl de comprender. Nada de eso. Con motivo de la celebración de los 20 años de Achtung Baby! de u2, nin, hace un par de años entonces, creó una versión para “Zoo Station”, tema de apertura del disco de los irlandeses. El resultado: parece que la canción es suya. Contrario a lo que podría imaginarse, en esta versión no hay el sonido industrial que caracterizó a los mejores temas de nin, sino una versión electrónica que recuerda a los, también, mejores temas electrónicos del precursor de los sintetizadores en la década de los ochenta, quizá con una particularidad: detrás de la versión de nin se escucha, intacto, el eco de la experimentación que u2 quiso poner en su propuesta para sus discos de los años noventa, un sonido sutil dobla su forma por entre la partitura de los sonidos salidos de la caja TR.

En entrevista reciente, Bono se admitió sorprendido al reconocer, exageradamente pues Achtung Baby! es EL disco de u2, que algunas de las versiones son mejores que las originales. En varias puede que tenga razón, pero con una se equivoca, “Zoo Station” de nin, es el track dos de u2. Exquisito.

Closing the Borders

Cuando don Quijote luchaba junto al Delirio para no regresar a la realidad, cruelmente un sacerdote le da la estocada final al quemar todos sus libros de caballerías. Eso no duele tanto si se piensa que sólo ocurrió en la ficción, así como a nadie le importa que se pierda una librería o peor aún, que se cierre toda una cadena de librerías.

 

Ante la abrumadora oferta del e-book, que la misma Borders ofertaba en sus separadores, parece que la cadena de librerías que le hacía competencia a Barnes and Novel tenía al enemigo en su propia cafetería pues al leer las entrevistas realizadas a personas que asistían a las cafeterías de esta cadena, simplemente admitían que preferían bajar el libro o bien, que preferían comprar libros en ventas de garaje y ahorrarse unos dólares

 

Las opiniones son encontradas: mientras hay quienes lamentan el cierre de la cadena, otros más lo ven como la consecuencia más lógica ante el devenir del libro electrónico.

 

Parece que el perdón se ha empeñado en mostrarme su mano más benévola al regalarme incontables oportunidades de vivir experiencias únicas. Una de ellas fue viajar a Reno, Estados Unidos y entrar tanto a Barnes and Noble como a Borders. Ambas son enormes construcciones, paraísos de los libros en la tierra. Pero, Barnes and Noble funciona como aquí la cadena amarilla de librerías: pocos ejemplares disponibles y con la promesa de conseguirlo. En cambio, fue en Borders donde fui a encontrar los libros cuyas traducciones tardaban en epañol: Némesis o Luka y el fuego de la vida y otros más. ¿Quién no aprovecharía la oportunidad de traer consigo de regreso todo cuanto pudiera caber en la maleta?


Entré a esa librería y me rebasó la emoción de los estantes de piso a techo repletos. Me rebasó la emoción de saber que fue posible gracias a ti. Si pudiera enviar un mensaje a Borders, diría algo así: Who cares about Bordes and its ending? Seems nobody, but it matters to me, I was there and I keep wonderful memories from there. 

Sabato ahora y siempre

Hoy serían cien años de tu presencia en la Tierra. En marzo de este año, tomada de su mano mientras escuchábamos una conferencia sobre tu obra, JL y yo habíamos decidido viajar a Santos Lugares antes de que te alcanzara el fin. El fin se nos adelantó y ahora sólo me queda mandarte estas palabras que escurren mis lágrimas, en espera de que lleguen pronto a ti, allá, en cualquier lugar del Universo donde te encuentres.

La levedad en alemán

Mayo llegó con un calor insoportable, una garra cuya cúspide despedía infinitas luces blancas, cuatro irlandeses en un escenario giratorio y, de remate, fuegos artificiales, cruces rojas, flechas incendiadas, una lancha inflable flotando en el mar de gente, seis alemanes y tu voz detrás de mí amenazando con integrarme a tu pecho.

 

El arte que combina instrumentos clásicos con sintetizadores y otras cajas de sonidos es harto difícil. Uno pensaba que eso había desaparecido cuando se borraron hace un par de años, y duele decir para siempre, las siglas NIN. Afortunadamente, en medio del ruido que nos aturde con pseudoespectáculos que dejan a la electrónica la tarea de cubrir las carencias musicales de estas imágenes producidas a granel que no proporcionan nada estético, es confortante comprobar que, aún en lo mínimo, puede encontrarse lo artístico y la presentación de Rammstein dio cuenta de ello.

 

A pesar de no compartir el mismo código lingüístico, la música de los alemanes traspasa esa barrera y, aunque muchos consideran que realmente las canciones de Rammstein no dicen nada, es fácil concentrar la atención en la pericia del doctor Lorenz con los sintetizadores y admitir que, lejos de ser una voz melódica, Till Lindemann canta bien y es preciso mencionar esto no porque dudara de ellos, sino porque en vivo es donde realmente se aprecia la calidad de un grupo.

 

Soberbia es un adjetivo que describe a estos alemanes. La egolatría de “Rammlied” abrió fuego a la ya de por sí calurosa noche, cuando los alemanes salían al escenario forrados de negro de entre unas intensas luces blancas, sin embargo, ésta era una de las canciones que en lo personal esperaba, incluso se agradece que hayan tenido el detalle de reproducir la sección musical de la versión original a cargo de la Sinfónica de Berlín.

 

La levedad del amor y el sexo como su manifestación más práctica e inmediata hicieron acto de presencia en “Du riechst so gut”, “Pussy” y “Te quiero p***” (trompeta en pulmón del doctor Lorenz), temas que alentaron más el fuego que nos consumía por la temperatura elevada, entre un increíble espectáculo de pirotecnia y flamazos que enardecían tu mitrada expectante. Uno podría indignarse y calificar al grupo de profetizar una misoginia explícita, pero sería incorrecto cuando la realidad reclama se le desnude de adornos, ya no se trata de describir con falso idealismo las relaciones interpersonales, sino de hacer explícitas las necesidades humanas, de ahí el título del disco que ahora promueven Liebe Ist Für Alle Da, tema que se extrañó esa noche.

 

La ironía en el título del disco conlleva una gran verdad: el amor no como sentimiento, pues parece que ha quedado olvidado, sino como objeto servido para todos, aunado a un tono explícito en las letras, en los videos, en la imagen del grupo hace que, más allá de la polémica, ésta sólo despierte el pensamiento, pues muchas de sus canciones tienen como trasfondo historias brutales que ocurren en la sociedad alemana actual. La realidad sin tapujos y como sólo el idioma alemán la puede decir se manifestó en “Donaukinder”, la cual hizo que colgaran del escenario muñecos en alusión a una masacre de infantes que tuvo lugar en un kínder de la capital alemana.

 

Español, poco; agradecimientos, más explícitos en las actitudes que en las palabras; canciones, las más: “Sonne”, “Links 2 3 4”, “Benzin”, “Ich Will”, “Ich Tu dir Weh”… Final apoteósico que recordó a los poemas épicos bávaros: “Engel” dio el beso calcinado a la noche cuando Lindemann, de espaldas al público, cierra sus alas metálicas de ángel caído poco a apoco, de sus puntas saltan las últimas chispas de fuego y desaparece bajando por las escaleras. Todo ha concluido. Después se oye una versión estremecedora de “Ohne Dich” en piano, lo que nos hace detenernos antes de dar la media vuelta y salir del horno de cobre. Pero no, esta vez no cantaremos sobre la pérdida de seres queridos, no ahora que tocó el turno a la futilidad del amor.

 

El fuego llamó al fuego. Todo se conjuró: el sudor, la coraza que me mantuvo atrapada entre tus brazos, la pirotecnia que encendió tus ojos, buen espectáculo aunque en realidad uno va a un concierto de Rammstein no sólo por lo visual, que es importante porque identifica al grupo, sino para descargarse en el arrebato de música bien hecha, con pesadez de pensamiento y actitud.

 

Can we Irish men, consider ourselves Mexicans, just for tonight?
Bono.
About you too



Con cada nuevo disco de U2, así como con cada presentación del grupo en México, las pasiones se rasgan por la mitad. Mientras hay quienes arremeten en contra de Bono, hay otros que simplemente manifiestan con una rotunda negativa su repulsión por el grupo sin dar razón alguna. Por el contrario, hay quienes celebran, y vaya de qué manera, ambos hechos como algo para recordar.

 

Fuera del grito parafernalio de los medios que sólo buscan dar la nota para la efervescencia (entiéndase Televisa y el embolse millonario que se ganó por traer el show al país, así como por informar minuto a minuto de la presencia del cuarteto, y ni qué decir de la entrevista que la Micha se anotara, dado que el grupo no le da entrevistas ni a la BBC) musicólogos, economistas, detractores y hasta sociólogos se preguntan ¿qué es lo que hace que cuatro irlandeses traigan consigo, además de un espectáculo realmente imposible de superar, el ánimo capaz de enloquecer a la ciudad y mover a miles y miles de personas a su encuentro?

 

Música y letras. Si bien U2 ha tenido que sufrir las consecuencias de desobedecer a la prudencia, cuando en 1997 editara un disco a medio camino como Pop, lo cierto es que lograron enmendarse y parece que cada vez se aproximan más a completar el viaje cíclico que los lleve de vuelta a la esencia de sus primeros discos ¿A caso ese no es el sino de todo creador, experimentar distintos senderos artísticos para dar cuenta de su versatilidad y de aquello que es capaz de crear? Además, eso los salvó del estereotipo de “banda mesiánica” y nos hizo recordar dos cosas: una, que estos son hombres y la otra, que como tales escriben sobre lo que le ocurre a los hombres, es decir, nos permitió poner los pies en la tierra o mejor dicho, los ojos y la mente, en las letras tan humanas como humano es el corazón.

 

Ya muchos habían decidido dar la espalda al grupo cuando a principios de la década de los años noventa, Bono apareciera enfundado en un traje de charol negro, unas gafas oscuras que casi cubrían su rostro y U2 con un par de discos que muy pocos entendían: Achtung Baby! y Zooropa, con los cuales intentaron marcar el nuevo rumbo que la música habría de llevar en lo sucesivo.

 

Pero el tiempo ha de tener siempre la razón ante aquello que no entendemos en un momento dado, pues con esta gira 360º, los irlandeses dejaron algo muy en claro: saben lo que hacen y saben que lo hacen bien. Basta escuchar a The Edge, “el hombre que hace magia”, como lo calificara Bono en el concierto del domingo, tocar los acordes de “Zooropa”, una rareza que nunca imaginé escuchar en vivo; da cuenta de por qué el grupo está considerado el mejor del mundo: el modo de tocar la guitarra de Edge es lo que hace único a este grupo, tal vez no son acordes muy elaborados o solos de guitarra prolongados y sin sentido, pero es innegable que de esos acordes brotan atmósferas frescas, armoniosas, perfectas. Un gran guitarrista para una gran banda.

 

Alguna vez Bono mencionó que las letras de las canciones no son literatura sino otra cosa, pero, con todo supongo, pueden leerse en dos sentidos. Así celebré “Zooropa” porque habla del surgimiento de la nueva Europa y, a la vez, de los sueños de una nueva mujer; “Even Better Than The Real Thing” y “Until The End Of The World” que con metáforas tan sugerentes hablan a la vez de lo sublime del amor y de la sexualidad velada.

 

Algo similar ocurre con “Vertigo”, Magnificent”, “Elevation” o “City Of Blinding Lights”, temas góspel que, bien vistas, parecen más cánticos de alabanza que canciones de amor. El momento emotivo: “One” seguida de “Where The Streets Have No Name” y tú a mi lado compartiendo conmigo, con tu mano en la mía.

 

Hasta hace poco, bastante me molestaban los discursos de Bono sobre el escenario en favor de los más desprotegidos, pero la noche del domingo cambió para siempre mi postura. “Sunday Bloody Sunday” sonó justo ahora cuando mi país está sumido en una violencia sin sentido; “Pride (In The Name Of Love)” que Bono dedicara a todos los muertos por la violencia y a quienes han perdido a un ser querido a causa de ella, recordándonos que nosotros somos más que malas noticias y sonamos más fuerte que las balas que ya pasan sobre nuestras cabezas.

 

El punto de mayor protesta fue cuando Bono declaró que la guerra del narcotráfico en México está siendo auspiciada por las armas que vienen del otro lado de la frontera, de Estados Unidos. Ante una declaración de este tenor, resulta difícil creer que lo haya dicho para quedar bien con los mexicanos, al contrario, parece que se puso en riesgo de echarse encima a los gringos, y es una pena que después de que el presidente tuvo la oportunidad de reunirse con Bono y asistir al segundo concierto, el ingenuo siga sin entender nada de nada y declare que los únicos shots que ve pasar en el país son los del tequila, cuando un irlandés, un extranjero, le dejó ver su preocupación por la violencia que está matándonos.

 

Actitud es otra palabra que define al cuarteto de Irlanda. La vestimenta rockera, elegante y los eternos lentes de sol en el hombre viejo que reniega de matar al niño que hay en él, Larry Mullen Jr. ataviado con una playera blanca que en la espalda decía “Sexico” sobre un mapa de la república, Adam Clayton vestido de blanco, The Edge con ese aire de joven eterno y la fórmula secreta, que descubriste mientras mirabas a Bono colgarse del micrófono-péndulo: saben darnos por nuestro lado al decir en un español ya cada vez mejor dominado que nosotros “somos muy chidos” o cuando descubrieron nuestra verdadera esencia, la tuya y la mía, al cantar “we shine into the darknes, squeze some sparks of light”.

 

La pantalla, su despliegue, las imágenes, las luces, el escenario imponente pero no intimidante, todo, hace que quieras que te guste más U2, aunque a sus detractores les parezca exagerado, pero éstas son palabras de personas que asistieron porque acompañaron al novio o llevaron a la novia, aún sin empatizar con el grupo, y entendieron de qué se trata. U2, su música y su espectáculo, es una experiencia vivencial, hay que estar ahí para comprenderlo.

 

Snow Patrol, su increíble y tierna presentación y su “Chocolate” fundiéndonos en un abrazo, tu mirada calibrando el modo en que alguien, probablemente otro arquitecto, construyera el escenario ora una araña, ora un cangrejo, ora una garra, las luces azules y violetas que buscaban provocar tu sonrisa y mi mirada a ratos fija en la tuya y a ratos fija en la cúspide de la torre del escenario: una gota metálica que emanaba luces blancas.

 

Tienes que estar ahí para entenderlo. No es un grupo que viene sacando discos desde hace cinco o diez años, es un grupo que viene haciendo lo suyo desde hace más de 25 años y que han permanecido juntos por más de treinta, no son una moda pasajera ni guitarrazos y gritos de desesperanza. Por el contrario, ante ella, una oración, una canción góspel, una guitarra con sonido a campanas. U2 es compromiso, es alma, es ideas para el otro es el grupo de toda mi vida.

 

Life Is Elevated.